Porque nada podemos contra la verdad, sino por la verdad. 2 Cor. 13:8

 

 

 

 

"¿QUIEN ES MI PRÓJIMO?"
 

 

Introducción:
1. Entre las parábolas de Jesús hay una que posiblemente  

    sería más exacto llamarla ilustración, o parábola 

    ilustrativa
2. Me refiero a la de El Buen Samaritano que les pido leerla 

    ahora mismo. Luc. 10 25-37
3. Cuando usted trata de encontrarle una analogía al 

    sacerdote, al levita, al mesonero, a las monedas, al

    malherido, se da cuenta de que está alegorizando, lo cual

    es muy peligroso.
4. En cambio, si usted mira la historia como una ilustración,
    todo es fácil y claro.
5. Recuérdese que el Señor empleó la historia del buen
    samaritano para hacer clara su respuesta a la pregunta de
    su interlocutor: "¿Quién es mi prójimo?"
6. La pregunta era sencilla y una respuesta en la que 

    Jerusalén significa algo y el mesón otra

    cosa, etc., no habría contestado la pregunta.
7. El Señor quiso que la parábola ayudara al interprete a
    contestarse a sí mismo la pregunta que había hecho para
    justificarse.

    — Por lo tanto hizo dos cosas: Narró la historia y 

         enseguida hizo una pregunta basada en la historia.

    — La respuesta del intérprete de la ley era la única que

         podía dar.
    — Al darla ya no podía justificarse a si mismo.
8. En esa historia el Señor le dijo a su interlocutor quién era 

      su prójimo. Y en ella en más de una manera, nos dice lo 

    mismo a nosotros.


                                                    -I-

 

1. Uno puede decir: Por supuesto nuestros prójimos son 

    nuestros semejantes; Pero la parábola nos enseña que la

    cosa no es tan fácil.
2. Observe usted la narración.
    — Tres hombres pasan por un lugar donde ven a otro en
         desgracia:
    — Dos de ellos, se pasan de largo. Interesantemente, eran
         religiosos.
    — El tercero, un despreciado samaritano, sintió  

         compasión  del hombre en desgracia y lo ayudó. "Ve y

         haz tú lo mismo", dijo el Señor
3. Entonces podemos comenzar diciendo Mi prójimo es 

    cualquiera en necesidad con quien entro en contacto

    en la vida.
    1. A través de la vida Dios llama muchas veces nuestra 

        atención hacia gente que está en desgracia.
       1) En la carretera, (muy parecido a lo de la historia), en

           el barrio, en la calle, en nuestra propia casa.
       2) Puede ser un familiar, un amigo, un hermano, un 

           desconocido (como en la historia)
       3) Puede estar pobre, enfermo, triste (hay mil maneras 

          de sufrir en este mundo).
    2. Todo aquel quien por su situación debería movernos a 

        misericordia que se cruza aunque sea por un minuto en 

        nuestras vidas, es nuestro prójimo.
        — ¿Han notado que la palabra prójimo se parece mucho

             a la palabra "próximo"? La razón es simple: La 

             palabra prójimo quiere decir próximo.
        — Una manera muy fácil de comenzar a contestarnos

             la  pregunta es pensar en que un prójimo es

             alguien a quien Dios nos aproximó para

             que lo ayudáramos.


                                                  -II-


1. Veamos de nuevo el pasaje: vv. 34,35
    1) El samaritano tenía la capacidad de ayudar al hombre 

         malherido:
        1. Traía vino y aceite para las heridas.
        2. Traía trapos, tal vez ropajes que pudo usar como   

            vendas.
        3. Traía una cabalgadura para llevarlo hasta el mesón.
        4. Traía dinero para pagar al mesonero por cuidar al 

            herido.
    2) Nosotros no sabemos lo que traían el sacerdote y el

         levita. Lo que sabemos es que ellos podían haber 

         hecho algo por aquel hombre y no lo hicieron.

2. Los tres, el sacerdote, el levita y el samaritano conocían 

    el mandamiento de la ley de amar al prójimo.

    1) En la parábola solamente el samaritano mostró ese

         amor por el hombre malherido.

    2) El Señor quiso que su interlocutor entendiera lo que 

         también usted y yo debemos entender: Entonces

         podemos afinar un poco la respuesta a la pregunta: Mi

         prójimo es aquel a quien Dios me da la capacidad o la

         posibilidad de ayudar.
        1. Déjenme ir a la historia y hacer unas suposiciones:
            1) Supongamos que los ladrones hubieran estado  

                cerca escondidos.
            2) Supongamos que ellos hubieran visto al 

                samaritano y también lo hubieran asaltado y 

                dejado malherido.
            3) Supongamos que el samaritano, herido como 

                estaba, alcanzó a ver al otro herido.
            4) ¿Qué podría haber hecho en este caso? Nada o

                casi nada. El estaba en las mismas condiciones   

                que el otro. Solamente en tal caso él estaría

                justificado de no hacer nada por el otro 

                malherido.
        2. Nosotros debemos entender con toda claridad que si

            Dios nos pone frente a alguien en desgracia y 

            podemos ayudarlo en alguna forma, debemos hacer

            lo mismo que el samaritano. "Haz tú lo mismo"
            1) Hay muy pocas situaciones en las que no

                podemos hacer nada por alguien en desgracia
            2) Casi siempre tenemos la capacidad de ayudar. La

                 historia narrada por el Señor nos enseña cual es

                 nuestro deber moral.


                                                  -III-


1. Demos una última mirada al pasaje: (Allí vemos que:)
    1) Tres hombres tuvieron la oportunidad de ayudar a un

         hombre malherido
    2) Sólo uno de ellos usó esa oportunidad.
         — Se acercó al hombre en desgracia. v.34, es decir se

              aproximó,

         — Pero hizo más: Lo ayudó: vv. 34, 35      

         — Notemos los vv 35 y 36. De acuerdo a la única

              respuesta posible a la pregunta del Señor, el

              samaritano se hizo a sí mismo el prójimo de su

              prójimo.

 2. Este detalle es de suma importancia.
     1) ¿Recuerda la pregunta del intérprete? "¿Y quién es

          mi prójimo?
     2) ¿Y no se ha fijado que la pregunta del Señor es muy 

          extraña?
          — El narró la parábola y luego preguntó al intérprete: 

               "¿Cuál de estos tres fue el prójimo del que cayó

               en manos de los ladrones?" (v. 36)

          — Pareciera que el Señor debió haber preguntado:    

               "¿Quién fue el prójimo del samaritano?" Así el

               intérprete habría contestado, "El hombre en

               desgracia" Y hasta podría haber añadido: "Ahora

               ya sé quien es mi prójimo".    
   3). Pero el Señor no se equivoca, sólo es mucho más

         profundo: El nos dice que:
         — Tú, el que puede ayudar, debes hacerte el prójimo 

              del que necesita tu ayuda.
         — Entonces No hemos de decir, ¿Quién es mi

              prójimo? Sino, ¿De quién debo hacerme prójimo?

         — Esto lo entendemos mejor cuando recordamos

              que la palabra  prójimo significa "próximo". Noten:

              i.  El sacerdote y el levita no fueron prójimos del

                  malherido porque ellos no se aproximaron sino

                  que como dice la parábola "se pasaron de largo",

                  aunque le vieron, (vv. 31, 32). La vida los 

                  aproximó, pero ellos no querían esa 

                  proximidad y se alejaron del hombre en

                  desgracia.

              ii. Pero ¿qué dicen los vv. 33 y 34? "Pero un

                  samaritano,  que iba de camino, vino cerca de

                  él, y viéndole ..... y acercándose"
3. Entonces aquí está la enseñanza para todos nosotros: Mi

    verdadero prójimo es todo aquel en desgracia a quien

    me acerco, me aproximo, con el deseo de ayudarle.
    1) Si me he topado en la vida con una persona en 

        desgracia esa persona es mi prójimo. Pero no lo es

        del todo.
    2) Porque solamente lo será realmente cuando yo me 

         aproxime para ayudarlo.

    3) Solamente entonces seré el prójimo de él como lo fue

        el samaritano de aquel pobre hombre en aquel camino.
4. Si no lo hago así, si me alejo con mi posibilidad de

    ayudarle, es que no quiero que sea mi prójimo.

    — ¿Y por qué no quiero? Porque su desgracia no me 

         conmueve. Porque no soy movido a misericordia como

         lo fue el samaritano.

    — Desgraciadamente para mí, esa actitud inmisericorde

         me perderá porque mi Señor dijo "Bienaventurados los

         misericordiosos porque ellos alcanzarán misericordia"

Conclusión:
1. "¿Quién es mi prójimo?", preguntó el intérprete
2. "Tu prójimo es todo aquel con quien te topes que por su

    necesidad debe inspirarte el deseo de aproximarte a

    él para ayudarlo en lo que puedas", fue lo que dijo en 

    esencia el Señor con su parábola.
3. En esta mañana —y siempre— el Señor nos sigue

    diciendo lo mismo a nosotros:
    — Ve, y haz tú lo mismo que el samaritano

    — Llénate de misericordia y ayuda al que tienes la

         oportunidad y la capacidad de ayudar.
4. Dios los bendiga.

 

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Guadalajara, México, marzo 25, 2010