Porque nada podemos contra la verdad, sino por la verdad. 2 Cor. 13:8

  

                                         Sermón en bosquejo

 

     EL TRISTE CASO DEL POBRE

                     JOVEN RICO

 

Introducción:

1. En tiempos del Señor, debe haber habido muchas personas que al ver

    a un grupo de gente rodeando al Señor se acercaron para ver de qué

    se trataba.

2. Escuchar al Señor e interesarse inmediatamente en sus palabras tuvo

    que haber sido el caso de muchos.

3. Eso le pasó al personaje de nuestra lección de esta mañana.

4. Es más, él no sólo se interesó en Jesús y su doctrina. Hasta se animó a

    hacerle una pregunta de suma importancia.

5. Veamos el caso en Mt. 19.16-22.

6. Hermanos y amigos. El caso triste del joven rico tiene tres

    lecciones (entre otras) que nadie debería dejar de aprender.

 

I. Una lección es que uno puede ser muy correcto en casi todo

    y quedarse en el casi

    1. El caso de este joven

        1) El se había esforzado por obedecer la ley de Dios y por

            lo tanto tenía muchas cualidades.

        2) Marcos tiene un detalle interesante. Mr 10. 20-21. Su

            actitud hacia Dios y su ley era tal que el Señor le amó.

        3) Era casi perfecto, (perfecto quiere decir que no le falta nada,

            completo) pero tenía una falta grave que él no alcanzaba ver, pero

            el Señor sí: Había puesto en su corazón su dinero encima de Dios.

        4) Casi perfecto. Y así se quedó: Casi perfecto. Pudiendo ser

            perfecto se quedó en el casi.

    2. El caso nuestro.

        1) Nosotros los cristianos

            1. Nosotros los cristianos, hacemos muchas cosas bien, pero nos

                resistimos a ser obedientes en algo. Ejemplos:

                1). No predicamos el evangelio; no nos importa que otros

                    se pierdan

                2) Dejamos de reunirnos. Nos importan más otras cosas que

                    venir a adorar a Dios

                3) No reprendemos al hermano que peca; somos insensibles o

                    cobardes.

                4) No ofrendamos como debiéramos. Nos parecemos algo al

                    joven rico

        2) Nuestros amigos inconversos.

            1. Uno se encuentra a veces con personas muy correctas: no

                tienen vicios, pueden ser muy generosas, muy amables,

                1) Se portan tan bien que ¡Cualquiera diría que son

                    cristianas!

                2) Pero les falta algo. Obedecer el evangelio.

                3) A estas personas no se les dificultaría vivir la vida

                    de un cristiano. Con excepción de ser parte de la

                    iglesia, casi viven la vida de un cristiano.

                4) Pero qué tristeza. Cuando se les muestra que Dios

                    les ordena que se conviertan, se hacen desobedientes.

                5) Son casi cristianos, pero se quedan en el casi.

            2. Hay personas que no solamente son muy correctas. Son además

                religiosas.

                1) Alguna vez decidieron servir al Señor y se hicieron

                    miembros de algún grupo religioso

                2) Pero cuando uno les enseña con la Biblia que deben de

                    dejar de promover el denominacionalismo para practicar el

                    cristianismo puro, neotestamentario no hacen nada

                3) Ellos muestran con su silencio o hasta con sus palabras

                    que tenemos razón, pero se quedan donde están. Casi

                    cristianos, pero hasta allí. Igual que el joven rico

 

II. Uno puede recibir del Señor la respuesta correcta a su

    problema y no aceptarla.

    1. Veamos el caso de aquel joven

        1) Él tenía el sentimiento de que a pesar de su obediencia

            podía tener algo que le impidiera alcanzar la vida eterna

        2) Él había escuchado al Maestro y ahora creía que

            Jesús podía darle la respuesta a la cuestión que le

            preocupaba.

        3) Efectivamente, el Señor se la dio.

        4) Ya vimos que el joven rico no la aceptó.

    2. El caso de nosotros.

        1) Constantemente nos hacemos preguntas de qué

            nos estará faltando para servir mejor a Dios y

            acercarnos a la salvación definitiva

        2) Estamos convencidos que el Señor en su Palabra

            tiene la respuesta a nuestras interrogantes.

        3) Sin embargo, cuando vemos la respuesta,

            consideramos los alcances que puede tener en

            nuestras vidas aceptarla y decidimos cerrar

            nuestros ojos y nuestros oídos.

        4) Pero al hacerlo así, nos exponemos a perdernos

            porque nuestra actitud hacia la Palabra saldrá a

            relucir en el día del juicio.

    2. Nuestros amigos inconversos.

        1) Ellos están en una situación muy parecida a la

            del joven rico. Comprenden que algo les falta

            para obtener la vida eterna.

        2) Se acercan a la Palabra y en ella obtienen la respuesta: Necesitan

            convertirse al Señor; ser obedientes al evangelio; hacerse cristianos

        3) Pero se dan cuenta que entregarse al Señor implica hacer cambios

            drásticos en su vida:

            1. Dejar hábitos malos, vicios

            2. Meterse en problemas con amigos y familiares

            3. Tal vez dejar un empleo o un negocio.

            4. Adquirir responsabilidades y deberes

        4) Entonces deciden no aceptar la respuesta que el Señor les da.

 

III. Uno puede acercarse a Jesús y no recibir la salvación.

    1. Veamos el caso de aquel joven:

        1) Tuvo la fortuna de vivir en el tiempo de Jesús

        2) Tuvo la fortuna de vivir en la tierra de Jesús

        3) Tuvo la fortuna de conocerle personalmente

        4) Tuvo la fortuna de escucharle

        5) Tuvo la fortuna de platicar con él

        6) Tuvo la fortuna de recibir de Jesús la respuesta a su

            pregunta

        7) Pero aun así, no recibió la vida eterna.

    2. Veamos el  caso de nuestros hermanos que se han ido. Ellos tuvieron

        la fortuna...

        1) De conocer a Jesús

        2) De conocer el cristianismo auténtico

        3) De haber sido perdonados

        4) De haber andado en el camino de la salvación

        5) Pero aun así, se quedarán sin la vida eterna si no

            regresan. Qué tristeza.

    3. Nosotros los que estamos en la iglesia del Señor.

        1) Hemos tenido la misma fortuna que nuestros

            hermanos que le dieron la espalda a Cristo

        2) Pero como ya dije, la palabra del Señor constantemente nos

            está señalando cosas que nos faltan.

        3) Si al igual que el joven rico, decidimos no atender a

            la voz del Señor, nos pasará lo que a él. Habiendo

            estado con Jesús, nos pasaremos la eternidad alejados de

            él. Qué tristeza.

    4. Usted amigo visitante. 

        1) Usted ha tenido la fortuna de...

            1. Haber oído el evangelio

            2. Conocido lo que es el cristianismo auténtico

            3. Haber conocido lo que es la iglesia del Señor, con su

                adoración, organización, trabajo, etc.

            4. Es decir, usted ha tenido la fortuna de estar muy

                cerca de Jesús.

            5. Al igual que el joven rico ha llegado a saber ahora qué

                debe hacer para tener la vida eterna: Obedecer el

                evangelio y seguir a Cristo fielmente.

        2) Pero aprenda del caso del joven rico que uno puede llegar

            a estar muy cerca de Jesús y aun así perderse.

 

 

Conclusión:

1. Hermanos: Les exhorto a que decidan hacer los

    cambios que la Palabra les vaya señalando, aunque

    hacerlo así implique sacrificar algo que consideran valioso.

2. Amigos que nos visitan. Del joven rico aprendan la lección.

    1) Es necesario ser obedientes a la orden del Señor si

        ustedes han de recibir la vida eterna.

    2) Les invitamos a obedecer el evangelio ahora que tienen

        vida y oportunidad.

3. Muchas gracias por su atención y que el Señor les bendiga

 

                                           Por Jorge Rodríguez Guerrero

 

Midland, Texas, julio 23, 2004

 

 

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