Sermón en bosquejo

 

   "VOSOTROS SOIS LA SAL

             DE LA TIERRA"

 

Introducción:

1. Creo que el discurso más famoso del Señor Jesús es el

    que se ha dado en llamar “El sermón del monte”, que

    usted lo encuentra en los cc 5-7 de Mt.

2. También es muy probable que las declaraciones más

    famosas del Señor pertenezcan al sermón del monte

    — Por ejemplo, las bienaventuranzas, La regla de oro,

         los dos caminos, los dos edificadores, etc.

3. Entre esas declaraciones famosas hay dos en el c 5 de

    Mateo:

    — Vosotros sois la sal de la tierra, v. 13

    — Vosotros sois la luz del mundo, v. 14

4. Hoy deseo que nos pongamos a meditar en la primera de

    esas dos declaraciones: “Vosotros sois la sal de la tierra”.

5. Pienso que la declaración de nuestro texto contiene

    elementos que merecen toda nuestra atención.

 

Comencemos diciendo que...

 

I. El v 13 está conectado con las bienaventuranzas de

    los vv anteriores

   1. El sermón del monte comienza con las bienaventuranzas:     

       — Hay seres humanos especialmente bendecidos.

       — De ellos habla el señor en los vv 3 al 11.

    2.  Valdría la pena explicar que la palabra griega traducida

          bienaventurados es hermosa:

          — Ella quiere decir  felices, dichosos, afortunados, 

               bienaventurados.

    3.  Los bienaventurados que el Señor mencionó, no son

         los que el mundo consideraría dichosos.

         — Esto se nota más cuando nos fijamos en la última

              bienaventuranza: Felices los que padecen

               persecución.

         — "¿Cómo puede ser feliz uno que huye porque lo

              están persiguiendo y calumniando?" puede

              preguntarse cualquiera y hasta decir perplejo: Yo

              no quiero ser perseguido.

     4.  La razón de la dicha es explicada en el v. 12. Gozaos

          y alegraos porque vuestro galardón es grande en

          los cielos.

     5. Y lo mismo es en cada una de las bienaventuranzas.

          — Los bienaventurados, los dichosos, lo son por el

               premio  que Dios tiene para ellos:

               1) Ellos son los poseedores del reino,

               2) los que serán consolados,

               3) son los herederos,

               4) son los que alcanzarán misericordia y

               5) son los que obtendrán lo que los grandes

                   pensadores han llamado el sumo bien: Ellos

                   verán a Dios.    

  6. Fijémonos en esta última bienaventuranza.

         1) V 10: Ella es similar a las anteriores:

             Bienaventurados los...

         2) La bienaventuranza continúa en el v 11, pero

             con dos cambios interesantes:

             — Jesús ahora usa el verbo sois y el pronombre

                  vosotros que no había empleado antes:   

                  “bienaventurados sois cuando por mi causa …

                  contra vosotros

             — Ese cambio de tercera persona  a segunda

                  persona en el verbo y en el pronombre es la transición

                  perfecta para lo que sigue: v. 13. Vosotros

                  sois la sal de la tierra. 

         3) Bien podemos parafrasear al Señor:

             1.- Vosotros sois los perseguidos, los aborrecidos

                   de los hombres, v. 11.

             2.- Parecería que vosotros sois poca cosa en el mundo.

             3.- La realidad es totalmente diferente: Vosotros sois

                   la sal de la tierra y la luz del mundo.

             4.- Lo que el Señor dijo —y ellos entendieron— fue que

                  en la tierra, en el mundo, los discípulos de

                  Cristo son algo muy importante.      

                  — Ellos tienen el privilegio de haber sido

                       constituidos por Dios la sal  y la luz de la

                       humanidad.

                  — Por supuesto el valor de las palabras del

                       Maestro radican en la importancia que la

                       sal y la luz tienen en este mundo.   

                  — Simplemente imagínese usted lo que sería

                       el mundo si Dios no hubiera hecho la sal.

                  — O si él no hubiera hecho el sol.

     7. Resumiendo lo anterior:

         1) Los cristianos son los pocos, los menospreciados,

             los perseguidos.

         2) No importa. Ellos son nada menos que la sal de la

             tierra y la luz del mundo. 

  

Quiero avanzar considerando una pregunta

 

II. ¿Y qué de veras es la gran cosa ser la sal de la Tierra?

    1. La pregunta es importante porque si la sal no es

        la gran cosa entonces las palabras del Señor 

        pierden su importancia

    2. Entonces, fijémonos en la sal natural en la que se

        basa la metáfora.

        1) Nos puede parecer que la sal es muy poca cosa:

            — Uno la encuentra en cualquier tiendita y en la 

                 cocina más humilde.

            — Y es extremadamente barata. Teresita me ha

                 dicho que apenas compró un kilo de sal en

                 grano y que le costó cinco pesos ¡Menos de lo

                 que cuesta una Coca cola!

            — Siendo algo tan común y tan barato, es

                 comprensible que la sal sea tenida tan en poco.

        2) Pero no nos equivoquemos: la humilde sal es 

              importantísima.

              —¿Hay algo más desagradable que un plato de

                  lentejas o unos huevos sin sal?

              — Si la señora de la casa se quedara sin sal, sería

                   una tragedia culinaria.

              — Cualquier cocinero o chef le dirá a usted que el

                   condimento más importante es la sal. Ella

                   es imprescindible.

              — Mi esposa, a quien le gusta mucho hacer

                   pasteles me ha dicho que prácticamente toda la

                   repostería y la pastelería lleva sal.

        3) Hoy, la sal puede ser menospreciada, pero no así en

             la antigüedad:

             1.- En tiempos del imperio de los aztecas, hubo una

                  tribu que no se dejó conquistar por ellos: Los

                  tlaxcaltecas.

                  — Los aztecas los castigaron en una manera que

                       hasta pasó a la historia:  Les cortaron la manera

                       de llegar a las salinas de modo que tuvieron que

                       comer sin sal durante 60 años.

             2.- En tiempos de otro imperio mucho más antiguo, el

                  romano, se acuñó una palabra que usted y yo

                  usamos: La palabra “salario”

                  — ¿Cómo fue esto? A ciertos soldados romanos se

                       les pagaba con sal y así nació la palabra salario.

                  — La sal pudo ser usada como dinero porque

                       ella era un producto muy valioso.

    3. La sal siempre fue y sigue siendo verdaderamente

        valorada por su utilidad y por ser considerada

        indispensable.

        — Así, la metáfora del Jesús es magistral.

 

 Lo que acabamos de ver nos permite avanzar

 

III. Como la sal es un perfecto condimento en el mundo

       físico, así los cristianos son una fuente de sabor en el

      mundo moral

       1. Lo que hace importantes en este mundo a los

           cristianos es que ellos condimentan, dan sabor,

           hacen apetecible, aquello con lo que tienen contacto,

           sean otros hombres, sean situaciones, sean

           actividades, etc.

           — ¿Quieren ustedes ejemplos de esto?

           1) Un cristiano muestra a quien lo observa lo que

                es ser un buen alumno, un buen vecino, un buen

                comerciante, etc.

                — El patrón del cristiano piensa, ojalá todos mis

                     empleados fueran como éste,

                — Su cliente piensa, ojalá todos los comerciantes

                     fueran  tan honrados y atentos como éste,

                — Lo mismo pasa con el alumno del maestro

                     cristiano, o su vecino, etc.                        

                     — ¿Qué está pasando allí? Simplemente

                          esto: ¡Ellos han gustado la sal de la tierra!

           2) Algo más cercano a nosotros:

               — El hijo del cristiano dice, mi papá es el

                    mejor del mundo.

               — El marido de la cristiana dice: Dios me ha

                    dado la esposa ideal. Bendito sea el Señor.

       4. Hermanos y amigos. Los cristianos son la sal de la

           tierra porque son ellos los que le dan sabor a todo

           lo que tocan.

 

   Pero hay algo todavía más importante y valioso en la sal:

 

IV. Los cristianos al igual que la sal, son el elemento

       preservador por excelencia.

      1. Seguramente en esta cualidad de la sal pensaron los 

          discípulos cuando escucharon a su maestro

          decirles, “Vosotros sois la sal de la tierra”.

         1) Ellos sabían por experiencia propia que la sal era

              un elemento de gran valor porque ellos mismos la

              usaban para preservar la carne.

          2) Me extiendo en esto.

              1.- Por supuesto, en tiempos del Señor no había

                    refrigeración.

                    — Lo más parecido eran las temperaturas muy

                         frías del invierno.                  

              2.- Pero los hombres desde tiempos inmemoriales

                   descubrieron una virtud extraordinaria de la sal:

                    — Por alguna razón, si a la carne, de res, de

                         pescado o de lo que sea, se le cubre con

                         sal, no se echa a perder.

          3) Por lo tanto la sal fue considerada valiosísima.

          4) Y el Señor les dijo a sus discípulos que ellos eran

               la sal de la tierra.

               — No les fue nada difícil entender que el Señor

                    les dijo que ellos eran un elemento valiosísimo

                    en el mundo de los hombres.

       2. Detengámonos a considerar la virtud preservadora

           de los cristianos quienes son la sal de la tierra

           1) La humanidad, como la carne, tiene la tendencia a

               descomponerse, a pudrirse.

               1.- Un par de muestras:

                    1.-- No había pasado más que un milenio y medio 

                          desde Adán cuando la humanidad se había

                          degenerado tanto que Dios decidió acabar

                          con ella por medio del diluvio.

                    2.-- Desde el diluvio hasta la destrucción de

                          Sodoma y Gomorra pasaron unos cuantos

                          siglos.

                           — Los habitantes de esas ciudades habían 

                                llegado a grado tal de perversión que en

                                ellas no había ni siquiera diez

                                hombres justos.

            2) Esa degeneración de la humanidad la retrata

                fielmente Pablo en Ro 1.18-32

        3. Históricamente, se puede probar que los cristianos

             detienen  la descomposición de la sociedad:

             — Cuando los cristianos inundaron el imperio romano,

                   se acabaron...

                   — el paganismo y la idolatría,

                   — la esclavitud,

                   — las degeneraciones sexuales como la

                        fornicación, la homosexualidad y la  pederastia

                        que eran cosa corriente y aceptada en las

                        sociedades del mundo grecorromano.

        4. Por otro lado, cuando se pierde la influencia de

            los cristianos en el mundo, como sucede ya en la

            actualidad, la maldad, perversidad y la degeneración

            pronto surgen:

            1) Vea usted a su alrededor la aceptación y hasta

                el elogio de la homosexualidad,

            2) Note que la drogadicción, la fornicación,

                la pederastia, la infidelidad conyugal, la

                descomposición familiar, etc. son cosas cada

                vez más aceptadas por la sociedad.

            3) Cada vez hay menos honestidad, honradez, honor,

                 integridad, en la humanidad.

            4) Por doquier se ve corrupción,  mentira, robo,

                 asesinatos, etc.                   

            5) Los gobiernos del mundo son incapaces de detener la

                disolución social, pues para ello tendrían que

                oponerse a la población que les dio el poder.

        5. La situación actual tiene una clara relación con

            nuestro tema:

            1) Proporcionalmente, cada vez hay menos

                cristianos en el mundo.

            2) Luego, cada vez hay más cristianos que han

                dejado de ser sal por parecerse más y más a los

                hombres que los rodean.

                — La mundanalidad ha irrumpido en la iglesia y

                     parece ser que llegó para quedarse.

            3) Por otro lado, siempre habrá sal, porque siempre

                habrá un remanente fiel que constituirá la iglesia.

        6. Entonces usted, amado hermano que se esfuerza por

            ser fiel, es la sal del mundo que le rodea.

            — Déjeme ejemplificar.

            1) Si usted es sal, la sección de la fábrica donde usted

                 trabaja es la mejor sección por la presencia de usted.

                 — Allí sus compañeros llegan a ser más eficientes y

                      honestos por causa del ejemplo y de las

                      palabras de usted.

                 — Algunos de ellos hasta llegarán a ser cristianos.

            2) Si usted es sal, sus hijos estarán protegidos de la

                descomposición social y moral, pues usted les pondrá

                el ejemplo, les disciplinará y les inculcará los valores

                del cristianismo.

                — Algunos de ellos, tal vez todos, se convertirán a

                     Cristo y serán a su vez la sal de su propio mundo.

                — Podría ser que su familia será como una isla

                     bendita en la barriada que a su vez bendecirá

                     con su  presencia al vecindario.

 

Pero la declaración del Maestro sobre la sal de la

tierra no termina allí.

 

V. El v sigue. “Pero si la sal se desvaneciere ¿con qué será  

    salada? No sirve más para nada sino para ser echada

    fuera y hollada por los hombres”

    1. El Señor expresó una verdad turbadora cuando aplicada

        a los cristianos: La sal puede dejar de ser sal.

        1) Esta verdad  la vemos a menudo

            1.- No pocos cristianos dejan de servir al Señor

                 yéndose al mundo.

            2.- Hay muchos cristianos que en vez de influenciar

                  al mundo se dejan influenciar por el mundo.

                  — En vez de diferenciarse se van pareciendo

                       más y más a los del mundo.

         2) Es claro que el seguir siendo sal, es una decisión de

             cada cristiano.

             1.- Para seguir siendo sal, él deberá...

                   — practicar la santidad,

                   — nutrirse con la Palabra,

                   — no amar al mundo por lo tanto

                   — no dejarse influenciar por él.

             2.- Para seguir siendo sal el cristiano deberá

                  cerciorarse de que sigue actuando como lo

                  que es: La sal de la Tierra.

    2. Note otro detalle en la declaración del Señor: La sal que

        se ha desvanecido, que ha dejado de serlo, no sirve

        para nada.

        1) Esto es muy triste.

            1.- El cristiano infiel ya no le sirve al Señor en

                  este mundo.

            2. El Señor lo puso allí para ser la sal de la tierra

                 condimentando e influenciando la vida de

                 los hombres, pero ya no quiere serlo.              

            3.- El privilegio de ser la sal de la tierra no le

                 importa ya.

            5.- Los efectos de ser la sal de la tierra ya no le

                 emocionan ni le mueven.

            6.- Entonces, ya no es más la sal de la tierra y no

                 sirve ya para nada.

        2) El cristiano infiel está en la situación más trágica en

            que se puede estar.

    3. Si usted se fija, la declaración no se ha terminado. Sino

         para ser echada fuera y hollada por los hombres

        1) En una casa cualquiera a la sal que ya perdió su virtud

             de salar sólo le queda ser echada fuera y pisoteada

             — Antes, era un elemento importante en la

                  cocina; ahora es arena sin valor, suciedad,

                  basura que no debe estar allí.

             — La señora de la casa, que quiere su casa limpia

                  toma su escoba y barre la tierra, echándola

                  para afuera donde será pisoteada como algo

                  despreciable y sin ningún valor.

         2) Ya aplicado esto al cristiano que dejó de ser sal

              de la tierra, no es difícil entender que le espera

              un futuro terrible:

              1.- No estará donde pudo hacer el bien.

              2.- Será separado de quienes siguen siendo sal.

              3.- Todo lo que el Señor tenía para él lo habrá perdido.

              4.- Su destino eterno será en las tinieblas de afuera.

 

Conclusión:

1. Como hemos visto, la declaración del Señor acerca de que

    sus discípulos son la sal de la tierra posee una gravedad

    casi sin paralelo.

2. La cosa se reduce simplemente a lo siguiente:

    1) Al hacernos ser la sal de la tierra, el Señor nos hizo

        poseedores del más grande poder que alguien puede

        tener para influenciar a su mundo para bien.

    2) Junto con ese privilegio también se nos dio la más grande 

         responsabilidad que hombre alguno puede tener.

    3) Entendámoslo así y con gratitud, alegría, pero también

         con temor y temblor, vayamos por nuestro mundo

         beneficiando a quienes tengan la suerte de

         encontrarse con nosotros.

3. Dios les bendiga. 

 

                                                  Por Jorge Rodríguez Guerrero

 

Guadalajara, México, julio 23, 2011