Hebreos 7 y el diezmo

 

Jorge Rodríguez Guerrero

 

(Alguien me ha escrito preguntando algo sobre el tema
del diezmo y mi opinión acerca “de las iglesias que
exigen el diezmo”. El quería “una breve explicación”. Puesto que
creo que otros podrían estar interesados en el asunto, aquí
transcribo mi respuesta a la pregunta)

 

Pienso que una manera sin muchas complicaciones de ver el asunto del diezmo es notando un pasaje de la carta a Los Hebreos donde aparece la palabra: Heb 7.1-12. Léase por favor.  Este pasaje es famoso porque el autor se extiende en explicar lo que ya había venido tratando desde el capítulo 5: El sumo sacerdocio de Cristo según el orden de Melquisedec.     En 5.6 cita el gran pasaje mesiánico de Salmo 110.4 y en el cap 7 alude al breve y único pasaje histórico donde aparece este personaje: (Génesis 14. 18-20). Esos dos pasajes son los únicos que mencionan a Melquisedec, además de Hebreos.
     En relación con nuestro tema, nos interesa Hebreos 7.5. El versículo nos recuerda lo que podemos aprender en la ley de Moisés: que el diezmo era para los levitas, es decir para los encargados del servicio del templo. Ya podemos saber que cuando Josué repartió la tierra la tribu de Leví no recibió ninguna porción de Canaán. De modo es que la ley determinó que los israelitas de las otras tribus dieran el diezmo a los hijos de Leví, que eran los sacerdotes y sus ayudantes, también levitas, encargados de lo concerniente al servicio del tabernáculo (después el templo). Eso. “según la ley”, dice claramente el pasaje.
     O sea que el mandamiento del diezmo fue para los “hermanos de los levitas”, es decir “el pueblo”, el pueblo de Israel, por supuesto. El versículo dice también que el diezmo fue para “los que reciben el sacerdocio”. Evidentemente el diezmo pertenece a la ley de Moisés, al sacerdocio levítico y al pueblo de Israel, los judíos.
     El argumento del escritor de Hebreos es que ahora hay un sacerdocio diferente: Cristo es nuestro sumo sacerdote, pero no según el orden de Aarón, sino según el orden de Melquisedec, como había dicho el salmista en Salmo 110.4.
     Ahora note el v. 12. Cuando cambió el sacerdocio, también cambió la ley. La ley, según la cual se había mandado el diezmo, v. 5, ya no es la misma: Ya cambió. Así como hubo la necesidad de que cambiara el sumo sacerdocio, v. 11, fue necesario que hubiera también un cambio de ley, v. 12.  Los sacerdotes que recibían el diezmo han quedado atrás.
     Conectando este pasaje con 1 Pedro 2. 4 al 6, es fácil ver que ahora todo cristiano es un sacerdote, es parte del sacerdocio real y que ahora el sumo sacerdote es Cristo Jesús, y eso según el orden de Melquisedec.
     Uno aprende en otras partes de la Palabra de Dios que la ley fue derribada para que los gentiles pudieran estar unidos con los judíos (Ef 2.11-20), de manera que ahora ya no hay judío ni griego (Gá. 3.28).
     Resumiendo: Ahora ya no hay levitas ni sacerdotes judíos a quienes darles el diezmo. No somos israelitas que hayan recibido el mandamiento de darles el diezmo a los hijos de Leví (y aunque fuéramos judíos la ley de Moisés para los judíos, ya quedó atrás). Por lo tanto, del mandato del diezmo ya no quedó absolutamente nada: ni la ley que lo mandó, ni los que fueron mandados a darlo, ni los que tenían el mandamiento de recibirlo.
     Todo maestro religioso que enseñe que ahora los cristianos deben dar el diezmo o una de dos:   (1) O es totalmente ignorante de lo que dice la Biblia en cuanto al diezmo y específicamente ignorante del pasaje que hemos considerado, lo cual es una verdadera vergüenza para él.   (2) O lo sabe y aun sabiéndolo enseña que se debe dar el diezmo pisoteando la Palabra de Dios y engañando a la gente.

 

Guadalajara, México, sept. 11, 2011