Porque nada podemos contra la verdad, sino por la verdad. 2 Cor. 13:8

 

 

 

¿Dónde estaban las iglesias de Galacia y quiénes eran los gálatas de Gálatas?

 

Por Jorge Rodríguez Guerrero

 

La Carta a los Gálatas fue enviada “a las iglesias de Galacia” (Gá. 1.2). Dicho de otra forma, la carta fue escrita por el apóstol Pablo a una pluralidad de congregaciones en una región, a la que él llama Galacia.

    La relación estrecha que hay entre el libro de los Hechos y las Cartas Paulinas, hace posible situar en Hechos las iglesias a las que Pablo les envió cartas siendo esto cierto aun en el caso de la de Colosas a la que Pablo escribió, aunque el apóstol pudo no haber estado en Colosas antes de la carta (Col. 2.1. Es casi seguro que la iglesia de Colosas surgió como resultado del trabajo de Pablo en Efeso. Vea Hechos 19.10).

   Por eso es que uno se pregunta por qué el gran historiador Lucas no dice nada del establecimiento de las iglesias de Galacia. ¿O sí? De esto trata el artículo.

    Los estudiosos han propuesto dos respuestas a la pregunta de dónde pudieron haber vivido los gálatas recipientes de la carta. Una es la de que la carta fue enviada a las iglesias que estaban en la región a la que se ha dado en llamar la Galacia étnica situada en la parte Norte de la provincia romana del mismo nombre, esto es la región a la que pertenecieron, entre otras ciudades, Ancira (Hoy Ankara, Turquía), Gordio y Pesinonte, al sur de Bitinia, que usted puede ver en algún mapa bíblico de Asia Menor. La otra teoría es la de que las iglesias de Galacia son las de la parte sureña de la provincia romana de Galacia que se extendía muy al sur, hasta las fronteras de Panfilia y Frigia

   En el primer caso, los gálatas de la carta deben haber sido los de la etnia gálata, situada al norte de la provincia, es decir, los descendientes de los galos que siglos atrás habían emigrado desde Europa occidental (Aun en la actualidad a los franceses se les llama "galos"), mientras que en el segundo se debe pensar en los habitantes de la Galacia del Sur que incluían gentes de diversas etnias a los que se les llamaba gálatas simplemente por vivir en la provincia de Galacia.

   Si las iglesias recipientes de la carta fueron las del sur de Galacia, ellas serían las congregaciones que el apóstol estableció en su primer viaje de predicación que registran los capítulos 13 y 14 de Hechos, es decir, las de Antioquía de Pisidia, Derbe, Listra, Iconio, etc. y entonces Lucas sí nos habla del establecimiento de las iglesias a las que Pablo les escribió su carta.

     Pero si se trata de las iglesias de la Galacia del Norte, donde vivían los “gálatas étnicos”, ellas tuvieron que haber sido establecidas durante el segundo viaje de Pablo, cuando él continuó hacia el oeste después de haber visitado a sus hermanos de la Galacia del Sur. De este segundo viaje y de esta parte del viaje usted lee en Hch. 16.5-8. Los oponentes a la “teoría norteña” dicen —y con razón, creo yo— que es extraño que si Pablo, después de que dejó Antioquía de Pisidia, llegó a la Galacia norteña donde permaneció el tiempo necesario para establecer varias congregaciones, el magnífico historiador Lucas no nos diga ni una palabra sobre esto.

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    Si nos referimos a lo que se pudiera llamar la historia de lo escrito sobre el tema, podemos comenzar señalando que prácticamente desde los siglos post apostólicos todos los autores que escribieron sobre la carta pensaron que las iglesias de Galacia estaban en la parte norteña. Los escritores de los siglos posteriores dieron por sentado que sus antecesores estaban en lo cierto. Pero en el siglo 18 escritores respetados afirmaron que hay razones para creer que la Galacia de Gá. 1.2 es la sureña.  Así fue que la controversia comenzó. 

    En el siguiente siglo (en 1865) los argumentos del erudito J. B. Lightfoot parecieron determinar una vez más la aceptación generalizada de la “teoría del norte”. Así llegamos a finales del siglo 19 cuando el afamado historiador, arqueólogo  y experto en cuestiones relacionadas con el Asia Menor de la época apostólica, William M.  Ramsay,  presentó poderosos argumentos a favor de la “teoría del sur”. Este es el hombre que escribió varios libros eruditos sobre Pablo y sus viajes. Su postura sobre Galacia causó que la controversia se polarizara.

     Uno de los grandes que no mucho después argumentó a favor del norte fue James Moffatt en 1911. Ya en la segunda mitad del siglo pasado el excelente comentador William Hendriksen en la introducción de su comentario sobre Gálatas (en inglés, 1968), trata la cuestión en forma amena e interesante por medio de un debate imaginario entre un “surista” y un “nortista”. Hendriksen se pronuncia a favor de la teoría sureña. Veinte años después el muy respetado escritor F. F. Bruce, también se “inclinó hacia el Sur” en su afamado comentario sobre Hechos (en inglés, 1988) y junto con él muchos más.

    Los cinco eruditos mencionados son sólo unos cuantos de docenas que se podrían nombrar. La “teoría del sur” en estos tiempos parece llevar la delantera, pero por supuesto aún no se ha escrito la última palabra.

   Como los lectores pueden ver, en este artículo lo único que estoy haciendo es hablar en forma sucinta y sin entrar en detalles de este interesante asunto que ha ocupado la mente de grandes eruditos bíblicos: La ubicación de las iglesias de Galacia. Como ya dije, la cuestión incluye lo que Pablo tenía en mente cuando usó la palabra “gálatas” y si el establecimiento de las iglesias de Galacia pertenecen al primero o al segundo viaje de Pablo.

    Si alguien me preguntara (nadie lo está haciendo ni creo que nadie lo hará)  sobre mi opinión, le contestaría que considerando lo que he podido leer  de lo que se ha escrito sobre la cuestión, pero sobre todo  considerando lo relacionado con el tema que encontramos en el libro de los Hechos, en la carta a los Gálatas y en otras partes del Nuevo Testamento, tengo la impresión de que la aguja de la balanza  se inclina hacia la idea de que los “gálatas insensatos” de Gá. 3.1 vivían en la Galacia del Sur. Si así hubiera sido, las iglesias de Galacia a las que se escribió la carta (Gá. 1.2) incluirían a esas de las que leemos en los capítulos 13 y 14  de Hechos: las de Listra, Derbe, Antioquía (de Pisidia) e Iconio que establecieron Pablo y Bernabé antes de volver a Antioquía de Siria.

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   Afortunadamente, si los gálatas de la carta vivieron en el norte o en el sur, eso no nos afecta gran cosa. Lo cierto es que ellos, donde quiera que hayan vivido, recibieron una carta de Pablo, por la cual debemos estar muy agradecidos todos los que amamos la Palabra de Dios ya que ella nos ayuda a entender mejor el plan de Dios para la salvación hecha posible por quien fuera colgado de un madero, la simiente de Abraham, nuestro bendito Señor Jesucristo.

 

Guadalajara, México, junio 14, 2010