Lucas y Teófilo

 

En su introducción a su comentario de Hechos R. C. H. Lenski dice algo interesante acerca de la relación entre Lucas el autor de Hechos y Teófilo el receptor del libro. Pero antes de referirme a las palabras de Lenski me gustaría decir algo más.

    Aunque si no se mencionara al principio de Lucas y de Hechos, nada se sabría sobre él, mucho se ha escrito acerca de Teófilo. El hombre cuyo nombre significa amigo de Dios es dueño de un gran atractivo.

    Existe una teoría que a uno le gustaría que fuera cierta acerca de la relación entre Lucas y Teófilo. Tiene que ver con aquella declaración paulina en una de sus cartas referente a Lucas: "Os saluda Lucas el médico amado" (Col 4.14). Y tiene también qué ver con lo que se ha sabido acerca de los esclavos que se dedicaron a la medicina. Es bien sabido que en el mundo greco-romano la esclavitud era algo muy común. Había millones de esclavos, muchos de ellos  desde su nacimiento. La generalidad de las familias acomodadas poseían uno o más esclavos. Hasta había quienes habían hecho su negocio del alquiler de sus muchos esclavos para las minas o en épocas de cosecha en que se necesitaba mucha mano de obra. Muchos dueños tenían sus esclavos favoritos, ya sea por su inteligencia, su fuerza, su buen carácter, etc. Se sabe que había dueños que enviaban a alguno(s) de sus esclavos a estudiar medicina, para así tener su médico personal y familiar. Luego, algunos esclavos fueron libertados por alguna razón, tal vez un hecho heroico o simplemente por haberse ganado el cariño de su amo.

    Es en esta coyuntura donde encontramos la historia que no carece totalmente de verosimilitud sobre la relación Lucas-Teófilo. De acuerdo a ella, Teófilo tuvo entre sus esclavos a Lucas, quien llegó a ser médico gracias a la generosidad de su amo que lo envió a alguna de las varias escuelas de medicina (se sabe que en Tarso había una).  Si así hubiera sido se trataría de un caso entre muchos que hubo. Es decir, pudo haber sido así. Por alguna razón, Teófilo libertó a Lucas, quien comenzó su vida de liberto con muy buenos augurios a causa de su importante profesión. Tiempo después, el médico se convirtió al cristianismo, muy posiblemente gracias a los esfuerzos de Pablo. Como es natural, Lucas quiso hacer lo que fuera posible por convertir a su gran amigo, quien ya tenía cierto conocimiento del cristianismo (Lc 1.4) y con esa esperanza le escribió su primer tratado.

    Aquí es donde entra Lenski (poco o nada que ver con la historia ficticia de Lucas el esclavo de Teófilo). El afamado comentarista (tal vez no es el único) nota que en la introducción del tercer evangelio Lucas llama al recipiente de su tratado "excelentísimo Teófilo" (Lc 1.3), pero que en la introducción de Hechos el "excelentísimo" ya no está. Tomando también en cuenta otros detalles que aquí no incluyo, Lenski llega a la conclusión de que cuando Lucas le envió su evangelio a Teófilo, éste no era cristiano. Cuando tiempo después, le envió su segundo tratado Teófilo ya se había convertido. Lenski basa su argumento en que formas tales como "excelentísimo" no eran usadas entre los cristianos. Qué bonito es pensar que la historia de Cristo enviada por Lucas a su amigo tuvo el efecto de convencerlo de que se hiciera cristiano. Cómo debe haberse gozado Lucas cuando su amigo le dio la noticia de su conversión.

   Tal vez por eso es que personalmente me gusta la explicación de Lenski. Lo cierto es que se nota un gran afecto entre el médico Lucas y Teófilo, lo cual pudo ser un factor para la elaboración de la llamativa historia del esclavo médico y su amo benefactor.

 

Jorge Rodríguez Guerrero

 

Guadalajara, México, septiembre 24, 2011