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EL HNO. WHITESIDE CONTESTA UNA PREGUNTA
Jorge Rodríguez Guerrero
Una de las mentes más brillantes, si no la más, en la iglesia del Señor del siglo veinte fue la de Robertson L. Whiteside. (1869-1951). El es muy conocido entre los hermanos de habla inglesa por su comentario sobre Romanos, el cual es lo mejor que he leído sobre la gran carta paulina (creo que infinidad de hermanos piensan lo mismo). El hermano Whiteside escribió un número de libros a veces como coautor, uno de los cuales (Sana Doctrina, Vol III) se puede leer en español en internet:
http://vrg.us/Nichol/De_sana.html.
La hermandad norteamericana se benefició de su poderoso razonamiento en la columna regular de respuestas a preguntas en la revista Gospel Advocate que escribió durante unos diez años. Navegando por la red me he encontrado una de sus respuestas escrita en el número de mayo 14 de 1936 de la revista Gospel Advocate. Creo que es una excelente muestra del cacumen de nuestro hermano y lo he traducido para beneficio de los lectores.
(Nota. El hermano contestó dos preguntas que un hermano llamado A. T. Harris le envió. Aquí traduzco solamente una respuesta)
Pregunta: ¿Serán condenados los paganos de regiones extrañas en el día final por no obedecer el mandato de ser bautizados siendo que nunca oyeron de él?
Respuesta: Esta pregunta suscita la cuestión de si es la desobediencia al evangelio de Cristo lo que hace a alguien ser un pecador. Si así es, entonces él no es un pecador hasta que oye y desobedece el evangelio. Y si eso es así, entonces el evangelio hace pecadores al por mayor y no salva a ninguno, porque no podría salvar lo que ya está a salvo. Jesús vino a salvar a pecadores, no a hacer pecadores. El evangelio de Dios es el poder de Dios para salvar pecadores, no para hacer pecadores. Los hombres están perdidos porque son pecadores y no porque no están bautizados. El bautismo es una de las condiciones de salvación. ¿Están los hombres perdidos porque no obedecen el evangelio? Antes de contestar piense. Un hombre está en un remolino de aguas profundas a punto de ahogarse. Usted le arroja una cuerda y le dice que la agarre y usted lo jalará hacia fuera. El rehusa asirse de la cuerda y se ahoga. ¿Por qué se ahogó? Alguien contesta: “Porque no se asió de la cuerda”. Está equivocado; la cuerda no tuvo nada que ver con su ahogamiento. El se ahogó porque estaba en el agua y él se habría ahogado si nunca hubiera habido allí una cuerda. El evangelio es la cuerda de Dios arrojada a un mundo que se hunde en el pecado, si los hombres no se agarran de ella, ellos simplemente permanecen en el pecado y ellos están perdidos eternamente porque son pecadores. Por supuesto el rehusar obedecer el evangelio intensifica su culpa, porque ellos han rechazado la misericordia de Dios y han pisoteado la sangre de Cristo. Ellos han mostrado su desprecio por el esfuerzo de Dios para salvarles. El mandamiento a ser bautizados no hace pecadores; pecadores se les llama a quienes son culpables de pecados. Los paganos de tierras lejanas y extrañas están perdidos por ser pecadores —perdidos aunque jamás oigan nada acerca del bautismo. Si las gentes tuvieran en mente la gran verdad de que Jesús vino a salvar a los pecadores y que el evangelio es el poder por el cual los hombers son salvos, ellas no tendrían dificultad alguna en resolver las preguntas presentadas por el hermano Harris. Pero sea como sea, no volteemos el evangelio al revés haciendo de él un instrumento de destrucción en vez de uno de salvación.
R. L. Whiteside
Guadalajara, México, junio 23, 2011
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